Valores Humanos

El ser humano es social por naturaleza y necesita a los demás desde su nacimiento hasta el final de su vida. Los seres sociales no son completos si les falta la relación con los demás; su dimensión grupal es básica para desarrollarse completa y armónicamente.
De hecho, resulta imposible educar a un ser humano, si se prescinde de este ámbito, y, por este motivo toda educación tiende, debe tender, a crear aquellos hábitos que hagan posible vivir en sociedad, aumentar sus ventajas, reducir sus inconvenientes, colaborar al progreso colectivo para que los demás y nosotros podamos sacar el máximo provecho.
La mayoría de los valores humanos están muy directamente relacionados con la convivencia. Difícilmente alguien puede dudar de que desarrollar en nuestros hijos el respeto hacia las personas y cosas, enseñarles a dialogar correctamente o a cooperar codo con codo con los demás no redundará en provecho de una vida más pacífica, de mayor satisfacción y bienestar para la sociedad.
La educación en valores humanos empieza en casa
Las escalas de valores
¿Por qué estos valores y no otros?
El respeto
La paciencia
¿Cómo podemos enseñar a tener paciencia?
La constancia
La constancia es fuente de posibilidades
La prudencia
Lo que es y lo que no es prudencia
Prudencia por defecto y por exceso
La urbanidad
Urbanidad dentro y fuera de casa
La urbanidad y nuestro respeto hacia las personas
La responsabilidad
Libertad y responsabilidad
El orden
La sinceridad
Los contravalores de la sinceridad
La confianza
Un ambiente de confianza en casa
El diálogo
El diálogo y la autoridad de los padres
Los contravalores del diálogo
La tolerancia
La creatividad
La cooperación
Cooperar es fácil y difícil a la vez
La compasión
La generosidad
Ser generoso es dar espacio
Ser generoso es dar gestos, palabras y silencios
Generosidad y egoísmo, cara a cara
La amistad
Los padres, ¿amigos de los hijos?
La libertad
La libertad ¿es peligrosa?
La justicia
Los derechos no son obligaciones
La paz
A los juguetes bélicos, ¿les declaramos la guerra?
La alegría
¿La frustración es la antialegría?

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