La urbanidad y nuestro respeto hacia las personas

La urbanidad no suple nuestro respeto hacia las personas, sino que lo pone de manifiesto

Cuando la urbanidad es hipocresía, se nota de lejos; no es urbanidad, es pantomima. Urbanidad procede de una palabra latina, urbs, que significa ciudad.
El que quiera vivir en una ciudad, es decir, junto a los demás, con los beneficios y deberes que ello comporta, debe estar de acuerdo en seguir las pautas (leyes, costumbres, reglas, etc.) de comportamiento que son propias de toda comunidad humana, desde siempre.
La civilización del hombre ha establecido leyes, códigos, normas, que todos los que vivimos en un núcleo urbano, perteneciente a una comunidad provincial, nacional, o estatal debemos cumplir y respetar para que la convivencia pacífica no se rompa.
Quien prefiera vivir solitario en la cima de una montaña o en una isla desierta no necesitará tener en cuenta ni una sola norma de urbanidad. Si siempre circulara solo por una carretera exenta de tráfico, podría olvidarme del código de circulación; pero si hay más vehículos, deberé tenerlo siempre muy presente, no sólo por mi propio bien, sino también por el de los demás.
Respetar las leyes, las normas establecidas por una mayoría para la mejor convivencia en un núcleo urbano, o incluso en una gran comunidad, no es hipocresía, es querer vivir y convivir en sociedad.
La urbanidad y la hipocresía tienen caras contrapuestas, o están vestidas con diferentes ropajes, como podemos apreciar a continuación.

La urbanidad
• Respeta.
• Ayuda.
• Piensa en el otro.
• Mejora la convivencia.
• Siempre cae bien.
• Se agradece.
• Mejora nuestro carácter.
• Es verdadera.
• Se muestra.
• Es un vestido.
• Es joya que adorna.
• Es delicada.
• En el fondo, es una forma de amor.
• Por suerte, es útil.
La hipocresía
• Adula.
• Molesta.
• Piensa en uno mismo.
• Entorpece la convivencia.
• Disgusta cuando se descubre.
• Se rechaza.
• Nos envilece.
• Es falsa.
• Se oculta.
• Es un disfraz.
• Es oropel que engaña.
• Parece delicada.
• Es un pésimo sucedáneo del amor.
• Por desgracia, es útil.

Volver a valores humanos

Artículos relacionados

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *