Meditación express para crisis momentáneas (2)

Meditación nº 5

Este ejercicio sirve para esas situaciones en las que sabemos que la solución a nuestro problema está en nuestra mente, pero no logramos la claridad mental necesaria para encontrarla. Es decir, para esos momentos en los que, cansados y faltos de energía, no podemos concentrarnos.
1) Colocamos una vela a unos treinta o cuarenta centímetros del borde de una mesa o escritorio. La encendemos.
2) Nos sentamos frente a la vela y asumimos el mudra de la contemplación.
3) Fijamos la vista en la llama de la vela, sin pensar en nada. Si surge algún pensamiento, no lo reprimimos: lo dejamos ser sin alejar nuestra atención de la llama.
4) Sin alejar nuestra atención de la llama, vamos reduciendo nuestro ritmo respiratorio.
5) Sostenemos la atención en la llama por cinco minutos.
6) Cerramos los ojos, pero mantenemos la imagen de la llama en nuestra mente.
7) Recuperamos el ritmo respiratorio normal.
8) Abrimos los ojos, lentamente y volvemos a fijarnos en la llama de la vela por uno o dos minutos.
9) Apagamos la vela con un solo soplido.

Cuando se medita con la introspección

De la misma manera que en nuestras sesiones de meditación hemos aprendido a observar desde afuera nuestros pensamientos, podemos tratar de tomar conciencia de nosotros mismos ante una crisis.
1) Nos sentamos, cerramos los ojos y repasamos mentalmente los pensamientos que nos están atosigando.
2) Nos alejamos de la cadena de ideas y observamos, desde afuera, cómo ellas se encadenan y generan mutuamente.
3) No permitimos que la preocupación o el estrés nos vuelvan a sumergir en el discurrir de la mente. Nos mantenemos alejados, observando en silencio nuestro propio proceso de pensamiento.
4) Esperamos. Y vemos cómo el pensamiento se va diluyendo.
5) Observamos el silencio.
Una vez que llegamos a este punto, pueden ocurrir dos cosas:
1) Que en el silencio, surja de pronto la solución. Habiéndonos alejado del problema y de lo que pensábamos sobre él, de pronto ganamos claridad. Y la solución aparece bien clara y obvia.
2) Que el silencio se prolongue sin que se produzca ningún otro pensamiento. En ese caso, abrimos los ojos lentamente y volvemos a poner manos a la obra: repasamos el problema punto por punto, calmadamente, sin confundirnos ni perdernos en el proceso de pensamiento, sino observándolo desde afuera. Así, la solución se volverá evidente.

Cuando se medita con imágenes creativas

Si practicamos la técnica de meditación creativa, el diario donde registramos las imágenes que surgen durante nuestros ejercicios es una fuente inagotable de relajación y tranquilidad.
1) Tomamos nuestro diario y lo abrimos en una página cualquiera.
2) Leemos la primera imagen con que nos encontramos, con detenimiento.
3) Cerramos los ojos y recreamos esa imagen.
4) Observamos sus detalles, dejamos que el ojo de la mente vague por ella.
5) Hacemos una respiración profunda, y al exhalar, vemos cómo la imagen se disuelve lentamente.
6) Abrimos los ojos y hacemos otra respiración profunda.

Cuando se medita con música

Es muy bueno llevar a la oficina un CD con la misma música con la que meditamos, para poder recurrir a ella ante una crisis.
1) Colocamos el CD en un equipo de música, un discman o en la computadora. Presionamos play.
2) Nos sentamos y cerramos los ojos.
3) Nos concentramos en la música, tratando de limpiar la mente.
4) Acompasamos nuestro ritmo respiratorio con la música.
5) Abrimos los ojos, lentamente, y dejando que la música siga reproduciéndose, repasamos nuestro problema nuevamente.

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