Meditación con Mandalas

El mundo personal en el que cada individuo vive, sus temores, pasiones, valores, sueños y esperanzas condicionan todo lo que hacemos, somos y sentimos. Lo inconsciente se suma a los conocimientos conscientes para formar nuestra personalidad, y esa personalidad puede representarse en un gráfico. Ellos se llaman “mándalas” y son una de las herramientas de auto-conocimiento más poderosas que existen, porque además de enseñarnos nuestro interior, nos ayudan a modificarlo.
Un mandala es un dibujo de forma circular que contiene en su interior diversas figuras de diferentes colores, que representan el universo personal de cada persona. Los mándalas son, de hecho, mapas de este universo, que podemos leer para comprendernos mejor.
Y que podemos usar para meditar y así, gracias al poder de las formas y colores, reforzar aspectos de nuestra personalidad, luchar con fobias y purificar nuestro espíritu.

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Diferentes tipos de Mandalas

Históricamente, los mándalas son de origen hindú, y se utilizaban para representar el Universo. También son muy comunes en el budismo, y el mundo occidental los utilizó por primera vez en el siglo XX, cuando el psicólogo Carl G. Jung los estudió y determinó que los mándalas representan nuestro mundo inconsciente, y que trabajar con ellos permite identificar desórdenes mentales y alcanzar la plenitud como ser humano.
Un mándala, básicamente, hace dos cosas: señala y cura. Cualquiera puede hacer uno, tan sólo necesita una hoja de papel, unos lápices de colores, y dejarse llevar por su instinto, dibujando formas según los dictados de su corazón, siguiendo impulsos, sin intelectualizar lo que está haciendo. Dejando que nuestra mano dibuje mándalas sin racionalizarnos, dejamos que se vuelquen en él formas cuyo significado es muy especial para nosotros.
Las formas y los colores poseen un significado muy claro, que todos conocemos inconscientemente, y que usamos sin darnos cuenta todo el día. Por ejemplo, el rojo, el rosa o el verde son colores cálidos, que energizan, que nos llenan de vitalidad. Instintivamente, cuando queremos llenarnos de energía, nos vestimos con ropa de este color. A la hora de prepararnos para salir, algo nos dice que la ropa de esos colores es la indicada.
Los mándalas funcionan de manera similar. Cuando nuestro espíritu se encuentra lleno de energía, pintamos instintivamente con colores vivaces. Cuando carecemos de fuerza, nos volcamos a tonos más apagados, como el amarillo. Y así es como los mándalas señalan: son creaciones espontáneas que dejan ver nuestro estado de ánimo.
Ahora bien, ¿cómo es que, además, curan?

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