El dolor por la muerte de otro

Adiós, hermano menor.
Desde las alturas
los dioses han venido a por mí,
nunca me verás de nuevo.
Pero cuando los chubascos caigan sobre ti
y suene el trueno,
rezarás:
«Es la voz de mi hermano mayor».
Y cuando la cosecha madure,
y oigas las voces
de los hermosos pajarillos,
y chirríe el saltamontes,
rezarás:
«Es la voz de mi hermano mayor;
es la huella de su alma».

Tradición indígena norteamericana, pueblo Navajo

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