Los cuatro grandes modos de orar

Cualquiera sea la forma de oración que se practique, la intención de la misma siempre será alguna (o más de una) de estas cuatro:
De agradecimiento.
De adoración.
De súplica.
De reparación.
Es importante que en la plegaria personal, alguna de estas formas esté presente, aunque en determinadas ocasiones predomine alguna en particular. Cada una de ellas son maneras distintas de aproximarnos a Dios. Por lo cual se requieren expresiones de gratitud, pedidos de ayuda, palabras de arrepentimiento y de reconciliación. La ausencia de alguna de estas formas de comunicación es una muestra de vínculo incompleto.
Definiremos (el orden es arbitrario) con más amplitud cada una de estas formas.
Súplica confiada en este tipo de plegaria es importante no pedir obsesionados, es decir, demasiado apegados a lo que reclamamos. Tal actitud demostraría que Dios no ocupa el primer lugar en nuestra vida, ya que ese sitio estaría cubierto por aquello que nos obsesiona. Y no es de extrañar que, entonces, no nos sea concedido.
Nuestra súplica no debe pretender imponerle cosas a Dios, porque no somos nosotros los más sabios. Siendo Él nuestro creador, nadie puede conocernos más ni saber mejor qué nos conviene. Él ve la totalidad de nuestra vida, mientras que nosotros observamos sólo una pequeña parte.
La súplica debe ser una oración serena, tierna, que solicita un regalo de amor humildemente, a sabiendas de que, aun cuando uno no tiene derecho a exigirlo, puede esperarlo de la infinita misericordia del Señor.
Acción de gracias esta oración consiste en dar las gracias por lo que ya recibimos y estamos recibiendo de Dios, es decir por todo. Habrá que procurar que el agradecimiento sea sincero, que brote de una actitud interior de gratitud.
El agradecimiento tiene que ser realizado con ternura y tiene que brotar del descubrimiento del amor de Dios. Algo que nos ayuda a ser agradecidos es recordar que El creó todo lo que tenemos. La gratitud produce un efecto sumamente positivo en nuestras vidas. Nos hace sentir en este mundo como en nuestra casa.
Adoración o alabanza es importante saber distinguir esta oración de aquella destinada al agradecimiento. La alabanza es como un elogio a Dios, un reconocimiento admirativo que surge cuando nos olvidamos de nosotros mismos. La clave está en eso, en la admiración, en dejarnos asombrar por Dios para que así brote la alabanza de nuestro corazón.
Reparación esta oración es la expresión de un corazón humilde que sufre por haberle fallado al Señor. No es tanto dolerse por haberse defraudado uno mismo (lo cual sería una forma disfrazada de vanidad y de adoración
personal), sino expresar el dolor de no haber respondido a quien nos ama.
Lo principal de esta plegaria, empero, no es reconocer los pecados. Para los cristianos, pedir perdón es ante todo admitir la infinita, increíble misericordia de Dios. Pedir perdón implica ante todo la profunda certeza de que Dios tiene amor para perdonarnos.

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2 ideas sobre “Los cuatro grandes modos de orar

  1. Gracias por el conocimiento que imparten, de esta manera estaremos mas cerca a Dios, muchos de nosotros desconocemos y cada dia se aprende, la oración sana el alma cuando esta esta enferma y deprimida.

  2. Todos lo que es leido as sido de gran importancia en la vida cuotidiana y de gran aprendisaje. Para acercarme más a dios y dialogar tambien con el unico y verdadero Rey de reyes. Gracia x todas las cosas que se as publicado x este medio grácias mil gracia

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