Hinduísmo: Visnú

Infinitos poemas cantan a Visnú, su resplandeciente tiara de piedras preciosas, el azul profundo de su cuerpo, sus ocho brazos, el amarillo solar de su ropaje. Es el dios que mantiene la existencia del universo y cuida de su armonía.

En la larguísima noche que media entre la destrucción y la recreación del mundo, Visnú yace sobre una mítica cobra enrollada sobre sí misma; su sueño es un estado de concentración yoga, y es tan ligero que le permite conservar el recuerdo de las criaturas que han existido, para que puedan existir de nuevo.

Es difícil explicar con claridad cómo Visnú, rivalizando con Siva, se convirtió en el dios supremo del panteón indio. A partir de las escasas alusiones de los himnos védicos, en los que se le identifica en el sacrificio y en el área de sus efectos benéficos, su figura se desarrolla asimilando la naturaleza de otras divinidades y aumentando cada vez más su importancia y sus significados simbólicos.

Esto ocurre gracias a un recurso hermenéutico de importancia fundamental en la religiosidad india: el concepto de avalara. Avalara es una manifestación, un «descenso» de la divinidad al mundo terrenal en forma de animal o de hombre. Se trata de una doctrina compleja, influida por los ideales de la bhakti y por las teorías acerca de los diversos grados de verdad.

En el aliento del ciclo cósmico, en la época infeliz del kaliyuga, dios desciende al mundo para salvarlo de la autodestrucción del caos y del mal y para restablecer el orden de la verdad, a fin de que la sociedad sea de nuevo el reflejo del modelo perfecto del dharma. La decisión de dios de manifestarse a los hombres se produce de forma espontánea y, en un momento de oscuridad del espíritu, el resplandor de su luz de gracia es lo que hace posible la perfecta sabiduría y la liberación última.

La devoción a Visnú se desarrolló en diversas experiencias místico-teológicas. Una de las más antiguas, la escuela Páñcarátra, que se constituyó entre los siglos I a.C. y I d.C., hizo de Visnú el centro de su especulación, venerándolo como «Poseedor de majestad» y purusa supremo manifestado en las cuatro divinidades del orden cósmico. Inspirándose en esta tradición, surgió en el sur de la India la escuela Srlsampradáya, que contó con maestros como Náthamuni, Alavantar e Haya Perumal.

En esta comente de pensamiento aparece la personalidad de Ramanuja (1017-1137), un gran reformador religioso que fundó la tradición Visistádvaitaváda. Su doctrina está expuesta en los comentarios a los Brahmasütra y a la Bhagavadgitá y en obras originales como el Vedántasára, el Vedántadípa y el Vedárthasamgraha. Ramanuja afirmaba que Visnú era el Brahmán absoluto y su relación con el mundo y con las almas era como la de la sustancia con los atributos.

Dios estaba en el corazón de todos los seres como guía interior, aunque sin anular su libertad. La separación y la unión con dios aparecían como condiciones alternativas a un nivel de conocimiento superficial, pero en una experiencia de devoción mística se llegaría a comprender la condición real de unidad, de compenetración entre dios y hombre.

Para Ramanuja, mundo y almas eran «reales», como lo era dios; y esta afirmación se oponía a las doctrinas advaita de que todas las formas eran ilusión y la única realidad era el Brahmán impersonal. La vía de salvación culminaba en la bhakti: una opción que, según Ramanuja, carecía de barreras de casta o de sexo y que se coronaba abandonándose a la voluntad del Amado divino, «arrojándose a sus pies».

Cuando el bhakta en un momento de sincera humildad hubiera reconocido la incapacidad de salvarse con sus propias fuerzas interiores, precisamente en el momento de mayor debilidad, entonces el Amado divino se le manifestaría con su gracia.

En el siglo XIII se produjo una escisión en el seno de la corriente Srlsampradáya. En la tradición tamil, la escuela Tenkalai elaboró la experiencia de Ramanuja siguiendo una orientación místico-quietista y otorgando especial relieve a las visiones religiosas expresadas en forma poética por los doce Alvar. En el norte de la India, la tradición Srivaisnava de Veñkatanatha (c. 1268-1369) siguió produciendo una rica literatura sánscrita en cerrada polémica con el pensamiento de Sañkara y manifestó una devoción cada vez mayor a la sakti de Visnú en su función de Salvadora.

Historia de las religiones

 

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