Nuestra Señora del Carmen

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Nuestra Señora del Carmen

El Monte Carmelo está situado en la población marítima de Haifa, en el norte de Israel, donde muchos profetas rindieron culto a Dios, entre ellos Elias y su discípulo, Eliseo.
A mediados del siglo XII, un grupo de devotos decidieron instalarse en la región y construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo.
Éstos fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción por la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del Carmen. Bajo esta denominación, la Virgen se apareció ante San Simón Stock, General de la Orden del Carmen, el 16 de julio de 1251, y le entregó el escapulario de la Orden.

Devoción a la Virgen del Carmen

Objetivo: entregarse a su protección y recibir su escapulario.
Se confeccionan y hacen bendecir tantos escapularios como personas concurran al hogar. Luego, hay que reunirse en oración frente a la capilla.
Velas: se pone una vela blanca a cada lado de la imagen.
Ofrenda: colocar los escapularios frente a la Virgen como ofrenda.
Ofrenda: los colores de la virgen son el celeste y blanco.
Su fiesta se celebra el día 16 de Julio.

El escapulario a la Virgen del Carmen

El escapulario es un símbolo de Consagración a la Santísima Virgen María, y de la protección de la Madre de Dios a sus devotos. La Santísima Virgen en persona, se lo entregó al General de la Orden del Carmen, San Simón Stock, el 16 de julio de 1251. El que recibe el Escapulario entra en comunión con María y, por medio de este escapulario, asume un compromiso de consagrarse al amor a la vez que se hace merecedor de las muchas gracias que le concederá la Virgen.

Fórmula breve para la imposición del escapulario

Recibe este Escapulario, signo de una relación especial con María, la Madre de Jesús, a quien te comprometes a imitar Que este Escapulario te recuerde tu dignidad de cristiano, tu dedicación al servicio de los demás ya la imitación de María. Llévalo como señal de su protección y como signo de tu pertenencia a la familia del Carmelo, dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y a empeñarte en el trabajo por la construcción de un mundo que responda a su plan de fraternidad, justicia y paz. Amén.

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