María Auxiliadora

Nos rescata de la pena

advocaciones de la virgen


María Auxiliadora

Todo comenzó en los alrededores de 1800, cuando Napoleón encarceló al Papa Pío VII. Mientras estaba en prisión, el Sumo Pontífice hizo la siguiente promesa: “Oh, Madre de Dios, si me liberas de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica”.
Y, gracias a esa súplica, muy poco tiempo después, Napoleón fue derrotado y Pío VII recuperó su libertad. La fecha en que el Papa pudo volver a Roma fue el 24 de mayo de 1814. Desde entonces y en memoria de ese favor de la Virgen, Pío VII decretó que, en adelante, cada 24 de mayo se celebraría la fiesta de María Auxiliadora como acción de gracias.
Es así que, con este titulo, el pueblo cristiano le rinde tributo a la eficaz ayuda que siempre ha recibido de la Virgen María en situaciones difíciles.
Por ello, cuando necesite ayuda importante, no deje de recurrir con fe a la colaboración esperanzadora que María Auxiliadora estará dispuesta a darle.

San Juan Bosco, un devoto de María Auxiliadora

San Juan Bosco (1815-1888) fue un apóstol destacado de esta devoción mariana. Además, fue también el fundador de la orden de los salesianos, que tanta ayuda recibió de María. San Juan Bosco solía repetir este mensaje a sus fieles:
“Tened mucho fe en Jesús Sacramentado y en María Auxiliadora y estad persuadidos de que la Virgen no dejará de cumplir plenamente vuestros deseos, si han de ser para la gloría de Dios y bien de vuestras almas. De lo contrario, os concederá otras gradas iguales o mayores”.
Novena a María Auxiliadora

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