La Virgen de Itatí

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Virgen de Itatí

Itatí es una ciudad ubicada muy cerca de la capital de la Provincia de Corrientes, a la vera del río Paraná en la República Argentina. Allí se celebra cada año una enorme peregrinación con gente de toda la provincia. El culto a la Virgen de Itatí fue introducido en 1615 por el sacerdote franciscano Luis de Bolaños. Su fiesta es el 9 de Julio.

Historia y leyenda

Una de las versiones de la historia cuenta que, en 1615, Fray Luis Bolanños funda la ciudad el 7 de diciembre, un poco más abajo de donde está hoy. El lugar era dominio del cacique Yaguarón. La llamó: Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí.
Levantaron una ermita y colocaron la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción de Guayrá, que había traído de Uruguay con Fray Buenaventura. Sin embargo, durante un ataque de los indios la imagen desapareció.

La imagen blanca y el milagro

Poco después, la imagen fue encontrada en la unión del arroyo Yaguarí con el Paraná, fueron los hijos de un nativo llamado José quienes la hallaron y dijeron que la Virgen estaba rodeada de un halo de luz y que, al verla, se escuchaba una música dulce y extraña. Luis Gamez, el fraile a cargo de Santa Ana regresó la imagen a la ermita. ¡Pero eso no fue todo! La Virgen volvió a desaparecer varias veces y, nuevamente, reaparecía en el mismo arroyo. Entonces, sucedió el milagro: los indígenas cesaron en sus ataques.
Finalmente, el Padre Gamez y Fray Bolaños, decidieron trasladar a la Virgen y dejarla cerca de donde había aparecido, donde estaban las piedras de cal y cerca de la casa de José, el padre de los niños que la vieron. En 1621, Fray Gamarra comenzó la construcción del templo, que hoy es una importante basílica.

Oración a la Virgen de Itatí

Tiernísima Madre de Dios y de los hombres que, bajo la advocación de la pura y limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí, miraste con ojos de misericordia por más de tres siglos a todos los que te han implorado, no deseches ahora las súplicas de tu hijo, que humildemente recurre a ti..
Atiende mis necesidades, que tu mejor que yo las conoces.
Y, sobre todo, Madre mía, concédeme un gran amor a tu divino Hijo Jesús y un corazón puro, humilde y prudente, paciencia en la vida, fortaleza en las tentaciones y consuelo en la muerte. Amén.

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