La sinceridad

Ser veraces es ser sinceros al hablar

¿Sinceridad o veracidad?

La sinceridad es la expresión externa de lo que interiormente uno piensa o siente; la ausencia de simulación, de hipocresía. Y la veracidad es la voluntad de adecuar nuestra expresión verbal a nuestro pensamiento; la ausencia de mentira.
Por lo tanto, ambas ideas se complementan: podríamos decir que la veracidad es la sinceridad en la palabra.
A los humanos nos es fácil caer en la mentira, en la simulación, en la apariencia, en la falsedad; y ya reconocía la sabiduría antigua que “todo hombre es mentiroso”. Sin embargo, aunque mentir es fácil, ser mentiroso es difícil: “antes se pilla a un mentiroso que a un cojo”, dice el refrán popular.
Además, el deseo de ser sinceros no hace que estemos libres de errores. Nos equivocamos muchas veces, a pesar de nuestra buena voluntad. Tagore afirmaba: “Si cierras la puerta a todos los errores, dejarás la verdad fuera.”
Debemos enseñar a nuestros hijos a ser sinceros, veraces, auténticos, a pesar de las dificultades que esto conlleva.
Decir la verdad y vivir en sociedad
La sinceridad o veracidad es un valor social porque hace posible la convivencia; es más, la convivencia se asienta en la presunción de la veracidad. Si no creyéramos en la sinceridad de las personas, no sería posible la convivencia. Aunque sepamos que nos pueden engañar, la vida social sólo es posible si suponemos que nos dicen la verdad.
Por eso, mientras no se demuestre lo contrario, debemos suponer que:
• El indicador de la carretera nos señala la dirección real.
• El precio de los juguetes del escaparate es el correcto.
• El autobús nos llevará donde indica su rótulo.
• El dinero que nos dan es legal.
• Las placas que indican las calles por donde pasamos son auténticas.
• La información que profesores y adultos dan a nuestros hijos es veraz.
• Los profesionales que entrenan a jugar al fútbol dan las reglas verdaderas.
• El título y la reseña del libro responden a su contenido.
No suponer todas estas cosas sería vivir en un mundo donde cualquier tipo de relación social quedaría paralizada, ya que no valdría la pena decir ni escuchar nada.
No podríamos vivir en la ciudad de las mentiras
Cuando pedimos información a alguien, o leemos el periódico, o vemos las noticias por televisión, debemos poner en funcionamiento nuestro sentido crítico más elemental para evitar ser engañados.
De todas maneras, aunque sabemos que siempre es posible que nos engañen, también sabemos que no es probable que nos mientan; del mismo modo que nuestra casa se puede hundir, pero no es probable que ocurra y, por eso, seguimos viviendo en ella. Gracias a esta distinción tan importante, la sociedad sigue existiendo.

Volver a valores humanos

oración

oracion a la sinceridad, oración de la sinceridad, Enunciados de sinceridad, frases sinceridad, oracion sinceridad, oraciones con la palabra sinceridad, Sinceridad de oraciones, sinceridad oraciones, una oracion con la palabra sinceridad

Opina

*