A pesar de su corta vida (murió en 1380 a los 33 años), de ser persona iletrada y de no tener ningún cargo preponderante, ejerció una influencia grande en la Iglesia. Trabajó para que acabase el cisma de Occidente y el papa volviera de Aviñón a Roma, y así cesase la división de la Iglesia. Intentó reconciliar su propia ciudad y pacificar Italia. Desplegó una actividad casi sobrehumana para corregir la simonía, el excesivo lujo y la corrupción del clero.
Escribió Cartas (382), Oración y Elevaciones (comparables a los soliloquios de san Agustín) y, sobre todo, Diálogos. Están magistralmente tratados los dogmas y misterios fundamentales del cristianismo. Por ello, ha sido declarada la segunda doctora de la Iglesia, después de santa Teresa. Recientemente ha sido nombrada copatrona de Europa. Su fiesta se celebra el 29 de abril.
Mensaje
Luchadora incansable por la Iglesia. La vida de Catalina de Siena es completamente actual y constituye en todas sus manifestaciones un ejemplo vivo que imitar en el mundo de hoy. Así nos da ejemplo de:
• Amor apasionado a la Iglesia (luchó porque acabase el cisma y por la reforma del clero).
• Asidua oración (y por ello tuvo profunda penetración en los misterios de Cristo).
• Humildad y obediencia fidelísima a la Iglesia, base y fundamento para la eficacia de su apostolado intensísimo.
Elevar la voz humilde, insistente y poderosa ante los males (errores, injusticias y necesidades) es lo que hizo Catalina toda su vida. ¡Admirable ejemplo!
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