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La herencia indoeuropea

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El papel desempeñado por el jefe entre los germanos, su posición junto al sacerdote y su diferencia respecto al caudillo militar pueden ser elementos identificables con la ideología tripartita de los indoeuropeos. Pero es sobre todo gracias a su mitología que la civilización germánica ha contribuido especialmente a la reconstrucción del patrimonio indoeuropeo. Eso no obsta que los germanos elaboraran este patrimonio de forma personal, como respuesta.a sus necesidades. Tampoco se puede afirmar que la reelaboración fuera homogénea y unívoca en las diversas ramas germánicas.

Algunos elementos sueltos identificables con el sustrato indoeuropeo los conocemos gracias a las informaciones que nos proporciona Tácito, cuya interpretación, por ejemplo, de los dioses Alci de los naarvales como Castor y Pólux, los Dioscuros (Tácito, Germania, 43.4), permite entender esta pareja divina en la línea de los Násatya de la India védica como divinidades de la 3º función. También es posible que proceda del sustrato indoeuropeo la práctica de los erulos de quemar junto a los difuntos de alto rango a sus mujeres, idéntica a las sati hindúes. Pero es sobre todo en la mitología nórdica donde pueden hallarse rasgos comunes con los otros pueblos indoeuropeos.

A esta tradición pertenecería la guerra mítica entre aseir y vanos, que tendría su paralelismo en el conflicto entre romanos y sabinos, resuelto en una conciliación política de ambas realidades culturales. Un segundo paralelismo nos lo proporcionaría la tradición védica, e incluso prevédica, en la que los Násatya, divinidades de la 3.a función, dispensadores de la prosperidad, estaban excluidos de los privilegios de las ofrendas, de los que disfrutaban los otros dioses, con el pretexto de que no eran divinidades de pleno derecho porque estaban demasiado próximas a los hombres.

Cuando los Násatya exigieron ser reconocidos, el conflicto se hizo inevitable. Cuando Tyr pierde la mano en las fauces del lobo Fenrir, como garante de la lealtad de los dioses, tiene su homólogo en el celta Nuadu «de mano de plata» y en el romano Mucio Escévola. Por su parte Odín y Tyr, que a través del germano Teiwaz probablemente desciende del indoeuropeo deiwos, por su vinculación a la función de jefe, con el mago (Odín) y con la justicia (Tyr), representan la 1º función.

Sin embargo, en la medida en que Odín expresa el furor de los guerreros y dirige a los aseir en el choque con las fuerzas de Loki, mientras Tyr preside la batalla como garante de un combate justo, ambos sufren una desviación hacia la 2º función, que está desempeñada por Thor, el auténtico dios de la guerra de los pueblos germánicos. Por último, la 3º función está presidida por Njord, Freyr y Freyia, con su réplica Frigg.

Un rasgo posterior del mundo cultural indoeuropeo parece ser un reflejo del mito antropogónico relatado por Tácito (Germania, 2.3), según el cual el antepasado del pueblo germano sería Mannus, hijo de Tuisto, nacido de la tierra. Tuisto, etimológicamente el «doble», el «gemelo», tiene su paralelismo en el dios védico Yama, el «gemelo» que, al unirse a su hermana Yami, la «gemela», da origen a la humanidad; se puede distinguir otra correspondencia en el iranio Yima, también «gemelo», primer hombre y primer rey. Mannus, a su vez, es evidentemente el «hombre» y es formalmente homólogo del indio Manu(s), el padre de la humanidad.

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